Perdido por Higashiyama.

Voy caminando y de pronto me veo rodeado de maikos, tiendas artesanales de alfarería y puestos de comida. Esquivo veloces ricksaws con chicas vestidas de coloridos yukatas que me saludan sonrientes.

Subir a un volcán es adictivo.

Hace algunos años tuve la oportunidad de subir al cráter del volcán Pacaya en Guatemala convirtiéndose en una experiencia inolvidable. El suelo de cenizas se estremecía bajo mis pies mientras a lo lejos se escuchaban las explosiones del cráter.

la Iglesia de la Compañía de Quito, el Barroco americano en su máxima expresión.

La Iglesia de la Compañía de Quito es de esos lugares que desde la primera vez que se ven, sorprenden, entusiasman y acaban instalándose en la memoria con derecho propio. Eso me pasó la primera vez que atravesé la puerta principal de acceso a esta iglesia y supe que había entrado en otro mundo. Estaba frente a una obra maestra del barroco hispano en América.

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